tan frío el aire junto al Jerte,
tan frío tan negro tan puro el otoño casi invierno.
Es tan puro que hasta duele respirarlo.
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monomanías y sinopsis
una primera vez es como un espejismo, un riesgo entre la idolatría y la ensoñación. Sirve para emborronar los ojos, pero haciéndolos ver, es decir: define las formas y los colores, deshace toda definición previa.
Falta, al menos, una segunda vez para renombrar dichas definiciones y ajustar los espectros de luz. Una segunda vez para una equiparación mínima entre un contorno y un concepto.
Falta, al menos, una segunda vez para renombrar dichas definiciones y ajustar los espectros de luz. Una segunda vez para una equiparación mínima entre un contorno y un concepto.
monomanías y sinopsis
el hombre se arrepiente de algo inconcreto que es incapaz de definir por mucho que se esfuerza en recordar. Toda la lógica está en su sitio, es otra cosa, algo periférico lo que no le deja en paz.
Piensa que los contornos los límites de la lógica están rodeados por los instintos. Debe ser eso, se dice. Pero en el instante en que piensa en ello lo atrae al terreno lógico y se desvanece su esencia.
Vuelve a quedarse como antes, atrapado en un contorno un límite.
Sin definición se hace complicado el arrepentimiento lógico. Y el periférico resulta demasiado raro de gestionar.
Piensa que los contornos los límites de la lógica están rodeados por los instintos. Debe ser eso, se dice. Pero en el instante en que piensa en ello lo atrae al terreno lógico y se desvanece su esencia.
Vuelve a quedarse como antes, atrapado en un contorno un límite.
Sin definición se hace complicado el arrepentimiento lógico. Y el periférico resulta demasiado raro de gestionar.
monomanías y sinopsis
las cosas no son nuevas de repente. Es la actitud, siempre es la actitud (el poder o el saber lavarse los ojos para volver a mirar todo aquello que se repite ante nosotros desde siempre y para siempre) la que nos permite multiplicarnos tantas veces como queramos (ser nuevos cada año, cada mes, cada día, cada hora). Las cosas en sí son viejas, son pura historia.
monomanías y sinopsis
te asomas un día a un espejo de piel y te devuelve tus propias preguntas de manera inmediata, simultánea. Es tan extraña la ausencia de espacio que deseas, por un instante, que se detenga. Detenerte tú. Pero es una experiencia tan asombrosa que divides tu deseo en dos extremos como de primavera y margarita deshojada.
Quieres detenerte un momento ante el espejo para facilitarte el entendimiento, terminar de asimilar la situación y poder seguir un rato más; aunque sabes que si emborronas la superficie, que si apartas la mirada, romperás el equilibrio encontrado.
Como todo espejo, era de frágil consistencia de todos modos.
Luego queda un brillo, como lo contrario a una mancha, que atestigua tus interrogantes duplicados.
Era la piel exacta.
Quieres detenerte un momento ante el espejo para facilitarte el entendimiento, terminar de asimilar la situación y poder seguir un rato más; aunque sabes que si emborronas la superficie, que si apartas la mirada, romperás el equilibrio encontrado.
Como todo espejo, era de frágil consistencia de todos modos.
Luego queda un brillo, como lo contrario a una mancha, que atestigua tus interrogantes duplicados.
Era la piel exacta.
monomanías y sinopsis
cómo crear países
Aunque primero dibuja la línea con la mirada, con la cabeza entera en movimiento, decide que es mejor dejar constancia del acto. Saca un papel en blanco de la estantería, lo pone sobre la mesa de madera y ajusta el borde para que la parte inferior quede paralela al borde de la mesa. Escoge un lápiz de punta blanda del bote, al final cerca de la pared, casi tiene que estirarse para alcanzarlo. Dibuja una línea que cruza el papel en dos y mancha en los extremos la madera. Esta es la frontera que os separa, recita. En esta línea nada podrá crecer, es la idea perfecta de una línea divisoria. Vuelve a estirarse hasta el bote y coge una goma de borrar. Con precisión y exactitud realiza dos borrones en la línea de lápiz: uno de ellos en la parte superior del papel y el otro en la parte inferior. Estas serán vuestras únicas comunicaciones, tendréis que elegir subir o bajar si queréis cruzar al otro lado. No estoy a favor de crear un único camino central, no estoy de acuerdo con el centralismo sino con lo extremo. Estas serán vuestras comunicaciones, repite. O subir o bajar. Con el lápiz garabatea una inicial diferente a cada lado de la línea. Estos serán vuestros idiomas, cada uno el suyo. Vosotros utilizaréis diez sonidos vocálicos y vosotros cuatro. Habrá diccionarios de ambas lenguas en todas las bibliotecas. Debajo de cada inicial realiza un símbolo distinto. Estas serán vuestras monedas, dispondréis del dinero directamente sin pasar por ninguna época de intercambios o trueques. Para cruzar la línea tendréis que cambiar vuestras monedas por las otras, a veces saldréis ganando y otras perdiendo. Esto que queda fuera del papel será vuestro abismo, es decir, vuestro océano. La madera es el océano, son dos océanos divididos por una pequeña mancha de grafito. Cada uno podrá explotar sus recursos como mejor le convenga. La frontera sobre las aguas no tiene comunicación, la línea divisoria es imaginaria. Tendréis que ser cuidadosos. A cada lado operarará un sistema telefónico, eléctrico, aéreo, educativo, industrial, agrícola, ganadero, etc. Suena el timbre, se levanta de la silla y se acerca hasta el portero automático. Sí, ahora bajo. Se pone la chaqueta, coge la cartera y las llaves y cierra la puerta. Unas motas de polvo se aceleran bajo la luz del sol, se posan sobre el papel y dan comienzo así las primeras generaciones espontáneas, una a cada lado de la línea.
Aunque primero dibuja la línea con la mirada, con la cabeza entera en movimiento, decide que es mejor dejar constancia del acto. Saca un papel en blanco de la estantería, lo pone sobre la mesa de madera y ajusta el borde para que la parte inferior quede paralela al borde de la mesa. Escoge un lápiz de punta blanda del bote, al final cerca de la pared, casi tiene que estirarse para alcanzarlo. Dibuja una línea que cruza el papel en dos y mancha en los extremos la madera. Esta es la frontera que os separa, recita. En esta línea nada podrá crecer, es la idea perfecta de una línea divisoria. Vuelve a estirarse hasta el bote y coge una goma de borrar. Con precisión y exactitud realiza dos borrones en la línea de lápiz: uno de ellos en la parte superior del papel y el otro en la parte inferior. Estas serán vuestras únicas comunicaciones, tendréis que elegir subir o bajar si queréis cruzar al otro lado. No estoy a favor de crear un único camino central, no estoy de acuerdo con el centralismo sino con lo extremo. Estas serán vuestras comunicaciones, repite. O subir o bajar. Con el lápiz garabatea una inicial diferente a cada lado de la línea. Estos serán vuestros idiomas, cada uno el suyo. Vosotros utilizaréis diez sonidos vocálicos y vosotros cuatro. Habrá diccionarios de ambas lenguas en todas las bibliotecas. Debajo de cada inicial realiza un símbolo distinto. Estas serán vuestras monedas, dispondréis del dinero directamente sin pasar por ninguna época de intercambios o trueques. Para cruzar la línea tendréis que cambiar vuestras monedas por las otras, a veces saldréis ganando y otras perdiendo. Esto que queda fuera del papel será vuestro abismo, es decir, vuestro océano. La madera es el océano, son dos océanos divididos por una pequeña mancha de grafito. Cada uno podrá explotar sus recursos como mejor le convenga. La frontera sobre las aguas no tiene comunicación, la línea divisoria es imaginaria. Tendréis que ser cuidadosos. A cada lado operarará un sistema telefónico, eléctrico, aéreo, educativo, industrial, agrícola, ganadero, etc. Suena el timbre, se levanta de la silla y se acerca hasta el portero automático. Sí, ahora bajo. Se pone la chaqueta, coge la cartera y las llaves y cierra la puerta. Unas motas de polvo se aceleran bajo la luz del sol, se posan sobre el papel y dan comienzo así las primeras generaciones espontáneas, una a cada lado de la línea.
monomanías y sinopsis
imágenes de silvia
Madrugada. Interior. Bostezo. Erección. Café. Bostezo. Cigarro. Beach House. Cadena. Agua. Escalofrío. Espejo. Vaho. Farolas. Despertadores. Vecinos. Mañana. Exterior. Calle. Sol. Bufandas. Ojos. Almohadas. Arrugas. Llaves. Coches. Niños. Patrullas. Teléfono. Un jefe. Dos jefes. Plátano. Mandarina. Viento. Hojas. Gaviotas. Cigarro. Pan. Jamón. Café. Mediodía. Interior. Sofá. Sol. Pony Bravo. Escaleras. Escaleras. Escaleras. Escaleras. Escaleras. Escaleras. Tarde. Interior. Taller. Noticias. Teléfono. Voces. Máquinas. Ruidos. Puertas. Cierre. Noche. Exterior. Calle. Frío. Oscuridad. Té. Piernas. Patadas. Recuerdos. Patadas. Noche. Interior. Palabras. Olvidos. Humo. Ojos. Pasados. Reflejos. Presentes. Libros. Erección. Bostezo. Interior. Madrugada.
monomanías y sinopsis
terminología poética revisada:
ALITERACIÓN: acción de subirse a una litera.
ANÁFORA: echar a Ana fuera.
DIÉRESIS: el süave ruïdo del dïablo.
ENCABALGAMIENTO: subirse a las palabras y azotarlas en los cuartos traseros.
EPÍTETO: lo que Blas le pide a Epi cuando se van a dormir.
HIATO: que hay de todo. Uso coloquial aunque incorrecto ya que mezcla dos lenguas.
HIPÉRBATON: doble aumentativo para bato, hombre tonto o rústico de pocos alcances.
METONIMIA: introduzco algo insignificante, sin importancia.
ONOMATOPEYA: el chiste del peatón a punto de ser atropellado.
OXÍMORON: antigua dinastía árabe de gran tamaño conocida por oxidar sus puertas y ventanas.
PARADOJA: definición de nervioso, inquieto. Incluye risa irónica final.
PROSOPOPEYA: posibles nombres del hijo de Popeye y Olivia. Si es niño Pros, si es niña Popeya.
QUIASMO: expresión de incredulidad o negación en el momento org.
RIMA: grima sin g, prima sin p.
SÍMIL: afirmación en euros del sueldo a cobrar y además dar las gracias.
SINALEFA: lef.
SINÉCDOQUE: cdoqu.
SINÉRESIS: rsis.
SINESTESIA: stsia.
ALITERACIÓN: acción de subirse a una litera.
ANÁFORA: echar a Ana fuera.
DIÉRESIS: el süave ruïdo del dïablo.
ENCABALGAMIENTO: subirse a las palabras y azotarlas en los cuartos traseros.
EPÍTETO: lo que Blas le pide a Epi cuando se van a dormir.
HIATO: que hay de todo. Uso coloquial aunque incorrecto ya que mezcla dos lenguas.
HIPÉRBATON: doble aumentativo para bato, hombre tonto o rústico de pocos alcances.
METONIMIA: introduzco algo insignificante, sin importancia.
ONOMATOPEYA: el chiste del peatón a punto de ser atropellado.
OXÍMORON: antigua dinastía árabe de gran tamaño conocida por oxidar sus puertas y ventanas.
PARADOJA: definición de nervioso, inquieto. Incluye risa irónica final.
PROSOPOPEYA: posibles nombres del hijo de Popeye y Olivia. Si es niño Pros, si es niña Popeya.
QUIASMO: expresión de incredulidad o negación en el momento org.
RIMA: grima sin g, prima sin p.
SÍMIL: afirmación en euros del sueldo a cobrar y además dar las gracias.
SINALEFA: lef.
SINÉCDOQUE: cdoqu.
SINÉRESIS: rsis.
SINESTESIA: stsia.
monomanías y sinopsis

imagen de iván
las amenazas sobre el agua verde, los misterios de lo opaco y lo denso se resuelven y se atenúan llevando a la práctica la siguiente técnica: buscar un palo seco cerca de la orilla, acuclillarse al lado del agua verde, introducir lentamente el palo en el agua verde, romper lo opaco y lo denso, confirmar que hay una distancia y un fondo, respirar tranquilo y continuar el camino.
monomanías y sinopsis
consejo para la perpetuación de los libros:
Si llegada la ocasión, usted se encuentra con un libro entre las manos y, por circunstancias cotidianas o fantásticas, ha de abandonar forzosamente su placentera lectura y no dispone de ningún objeto plano y limpio para marcar el hueco entre las páginas (véase: una postal, una fotografía, un boleto de tranvía… busque en sus bolsillos y en su cartera) y se ve usted forzado a doblar una de las esquinitas del papel, proceda por favor de la siguiente manera para la favorable perpetuación de su ejemplar: elija la esquina superior o inferior, dependiendo de dónde NO esté la numeración de las páginas, es decir: que la esquinita a doblar sea completamente blanca. Elija la esquina izquierda o derecha (superior o inferior según la explicación de arriba) en el momento en que abandone su lectura (con toda probabilidad deberá releer, al retomarla, las líneas previas como contextualización e inicio de la inmersión: NO se preocupe, es absolutamente normal) y dóblela cuidadosamente, fijándose en no alcanzar ninguna palabra impresa, es decir: que la esquinita a doblar sea completamente blanca. Ha de ser consciente de que esas esquinitas dobladas un día se desprenderán de las páginas, de ahí nuestra insistencia en que, si es del todo imposible interceder con un remedio más eficaz a la desmembración y pérdida de las partes de algunas hojas, al menos aseguraremos así que dichas pérdidas sean mínimas, meros triangulitos blancos que no dañarán al texto original. ¡Ya verá cómo sus hijos, e incluso sus nietos, lo agradecerán!
monomanías y sinopsis
por la ventana, por la que no corre el aire, entra el sonido de unos grillos, que callan cuando irrumpe una moto la noche y su silencio.
Estoy mintiendo: en la ciudad no hay silencio ni tampoco grillos en plural.
Estoy mintiendo: en la ciudad no hay silencio ni tampoco grillos en plural.
monomanías y sinopsis
echo de menos mi nombre, su sonoridad desleída, el golpe vocal que me hace girar la cabeza en la calle cuando alguna madre grita casi un monosílabo enérgico y cansado a la revoltosa criatura que también gira su cabecita, pero no, no es mi nombre el que rebota en esas aceras empujado por ecos urbanos sino una forma de educación infantil. Se parece justo al final, cuando podría ser casi cualquier palabra.
Me empeño en firmar cada carta, e-mail o sms con mi nombre, en afianzar
la comunicación nominal en varios momentos de las presentaciones sociales, como si fuese algo digno de recordar antes que una mirada, un color de ropa, un olor. Nada funciona. Nadie me llama ya por mi nombre.
La cotidianeidad lo ha convertido en apodos diversos, unos fríos, otros cariñosos.
Cuatro letras. Dos consonantes. Dos vocales. Orden:
vocal
consonante
vocal (acentuada)
y consonante final, de aquellas que vibran en la laringe y se desdibujan
en la humedad ambiental.
La antigua magia de llamar a alguien por teléfono y durante unos instantes
no saber quién hay al otro lado se ha perdido por culpa de los aparatos
de hoy en día; al tener “tus” contactos incluidos en “tu” agenda, antes de descolgar ya sabes quién “es”, con lo que no tienes que decir tu nombre y el saludo es variable y connotativo, pero sobrepasa esa fase primaria de lenguaje fático que ahorra pasos comunicativos…
.
..
…
Echo de menos mi nombre cuando lo pronunciabas tú.
Me empeño en firmar cada carta, e-mail o sms con mi nombre, en afianzar
la comunicación nominal en varios momentos de las presentaciones sociales, como si fuese algo digno de recordar antes que una mirada, un color de ropa, un olor. Nada funciona. Nadie me llama ya por mi nombre.
La cotidianeidad lo ha convertido en apodos diversos, unos fríos, otros cariñosos.
Cuatro letras. Dos consonantes. Dos vocales. Orden:
vocal
consonante
vocal (acentuada)
y consonante final, de aquellas que vibran en la laringe y se desdibujan
en la humedad ambiental.
La antigua magia de llamar a alguien por teléfono y durante unos instantes
no saber quién hay al otro lado se ha perdido por culpa de los aparatos
de hoy en día; al tener “tus” contactos incluidos en “tu” agenda, antes de descolgar ya sabes quién “es”, con lo que no tienes que decir tu nombre y el saludo es variable y connotativo, pero sobrepasa esa fase primaria de lenguaje fático que ahorra pasos comunicativos…
.
..
…
Echo de menos mi nombre cuando lo pronunciabas tú.
monomanías y sinopsis
estas luces el color de los ojos sienten marcan el morado es más morado el hueso se resiente se retuerce me duele está roto estas luces planetas dentro de las cuencas sirenas tarde yo arriba o al lado lejos de mis ropas la sangre es más morada mi morada lejos cerca luces nadie mira todos tocan hablan nadie mira algo aquí se va fuera de mí allí no duele no siente nadie siente los ojos no miran no ven no veo tengo frío o no lejos las luces las luces la sangre los huesos fracturas interior morado mi piel negra golpes secos odio duele suelo frío la noche larga fuera de mí no importa el color los ojos son rojos pequeños grandes lejos cerca entre pedazos de hueso golpe golpe suelo golpe golpe cielo golpe ruido silencio la noche duele ya no duele se va se va me voy no sé no soy no estoy.
expiro.
expiro.
monomanías y sinopsis
siempre estamos recorriendo caminos. A veces viajamos hacia delante, otras hacia atrás, o en círculos concéntricos, espirales o con la trayectoria de un boomerang. Nunca estamos quietos, es nuestra naturaleza la que nos lleva a emprender movimientos más o menos homéricos, pese a la calma aparente, la bondad o el brillo maldito en el guiño de un ojo. Hay quien convierte sus viajes en episodios novelescos o experiencias místicas entre ruinas desconocidas; los hay también que sólo necesitan irse a un bosque a escuchar el rumor del viento entre los árboles. Los hay de muchos tipos, tantos como conceptos. Para unos pocos los trayectos suceden en su interior, en kilómetros de venas, arterias, capilares, poros, pelos y uñas, intestinos y respiraciones.
a Fernando Pessoa
a Fernando Pessoa
monomanías y sinopsis
un insecto de color verde fluorescente deambulaba perdido en la noche por una avenida, yendo a parar al interior de una casa guiado por la luz de una lámpara, con tan mala suerte que se acercó demasiado a la bombilla y ésta le frió las alas.
A la mañana siguiente, otro insecto de color verde fluorescente idéntico al anterior apareció en el techo de aquella habitación. No se movió de allí durante dos días. Pero al tercer día, fuese por inanición o por pena, cayó muerto al suelo sin hacer apenas ruido.
Alguien barrió poco después y los cadáveres fueron a parar juntos al mismo cubo de basura.
A la mañana siguiente, otro insecto de color verde fluorescente idéntico al anterior apareció en el techo de aquella habitación. No se movió de allí durante dos días. Pero al tercer día, fuese por inanición o por pena, cayó muerto al suelo sin hacer apenas ruido.
Alguien barrió poco después y los cadáveres fueron a parar juntos al mismo cubo de basura.
monomanías y sinopsis
el sermoneador, como cada domingo, más o menos a la misma hora, termina de abrochar los botones de su mejor camisa, se asegura el cinturón, comprueba que la cremallera del pantalón esté arriba, los pliegues de la plancha paralelos a las piernas, los cordones de los zapatos abrochados en nudo lazo, simétricos en su caída a una altura prudencial para evitar cualquier traspiés, vuelta a revisar los puños, limpios y almidonados, el cuello rígido, el olor a piel humedecida con agua de romero asciende regularmente desde el último botón, pasa por el cuello recién afeitado y se bifurca hasta detrás de las orejas, donde se confunde con el olor del pelo, surcado a su vez por un peine de púas finas y color verde que deja su rastro en el cabello ayudado por el previo rociamiento indiscriminado del agua de romero, en el intermedio que le ubica antes y después en el bolsillo trasero derecho de su pantalón y desde donde arrastra inevitablemente alguna pelusa que queda camuflada entre las raíces, rubias y fuertes, del mismo tono que las cejas, pobladas e indomesticables, siempre despeinadas apuntando a varios sitios a la vez, incongruentes en sí mismas por su ubicación sobre unos ojos estables y serenos, del color del chocolate con leche, ojos tranquilos, con pocos parpadeos, de movilidad lenta, de objetivos fijos a los que suele dirigir sus palabras, hablando más allá de unos dientes poco cuidados y de una boca de labios finos, más que con las palabras, habla con el cuerpo entero, compuesto exactamente igual cada semana.
monomanías y sinopsis
dos osos de color gris trotaban simultáneamente por la gran avenida atestada de tráfico y peatones. En la cabeza, como todos los osos de la ciudad, llevaban sendas caretas de cartón con caras de animales: el macho llevaba un león y la hembra una jirafa. Por los agujeros circulares podían verse sus pequeños ojos rojos.
Esperando para cruzar en un semáforo, una mujer joven que en el pasado había tenido contacto laboral directo con un grupo de osos grises, se agachó para acariciar cariñosamente al macho. Éste se frotó con su pierna y emitió un sonido sin abrir la boca. El error, gravísimo, que cometió aquella mujer insensata, fue retirarle la careta de león al oso gris.
Esperando para cruzar en un semáforo, una mujer joven que en el pasado había tenido contacto laboral directo con un grupo de osos grises, se agachó para acariciar cariñosamente al macho. Éste se frotó con su pierna y emitió un sonido sin abrir la boca. El error, gravísimo, que cometió aquella mujer insensata, fue retirarle la careta de león al oso gris.
monomanías y sinopsis
el tiempo se detiene en el preciso instante en que paso, descuidado, la cuchilla de afeitar por mi cara. Desde que la piel se abre hasta que comienza a brotar la mancha de sangre, el tiempo queda como en suspensión.
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