a los que orbitan

un proyecto en forma de libro... una selección de textos agrupados... e ilustrados...
el desorden de un blog... las órbitas paralelas...
a los que orbitan...

cita

"Lea lo menos que pueda de cosas estético-críticas: o son opiniones partidistas, petrificadas y vaciadas de sentido en su endurecimiento contra la vida, o son hábiles juegos de palabras, en que hoy se saca una opinión y mañana la opuesta. Las obras de arte son de una infinita soledad, y con nada se pueden alcanzar menos que con la crítica. Sólo el amor puede captarlas y retenerlas, y sólo él puede tener razón frente a ellas."
de Cartas a un joven poeta (1903) | Rainer Maria Rilke

cortesías de julia











Estimados señores editores de Austral,
la constante irregularidad que concede la excedencia ha hecho que caiga en mis manos, por el camino prácticamente oficial de préstamo de la biblioteca en la que trabajo, el maravilloso ejemplar que ustedes han publicado en 2010, muy acertadamente como conmemoración a los cien años de la muerte de Tolstói: su edición especial de Ana Karenina.

Sólo unos comentarios con los que, como viene siendo mi costumbre, informo a las editoriales sobre aquellos pequeños errores tipográficos que juego a cazar, como mariposas maltrechas, que hayan superado las correspondientes revisiones:

SEGUNDA PARTE
- Capítulo XII, página 188, línea 34: primera cuestión con los nombres rusos. Aquí el apellido de María aparece con "k" mientras que en anteriores y posteriores ocasiones aparece como "Nicolaevna" con "c".
- Capítulo XIV, página 198, línea 22: Oblonsky visita a Levin y le comenta que va a vender el bosque de "Erguchovo". Más adelante, el topónimo utilizado es "Erguchevo".

CUARTA PARTE
- Capítulo IX, página 472, línea 33: mismo conflicto "Erguchovo".

QUINTA PARTE
- Capítulo XXV, página 634, línea 6: "una" por "unas". (Encontré otra ausencia similar de un plural en algún otro lugar del libro, pero la lectura arrebatada a la que me abandoné me impidió anotar aquélla).
- Capítulo XXIX, página 650, línea 7: aquí el apellido del hijo de Ana, Sergio, aparece como Alejandrovich. Me pregunto si, como en otros pasajes, no debería rezar dicho apellido también como Alexievich.

SEXTA PARTE
- Capítulo XXII, página 767, línea 26: Alexis Alejandrovich no está presente en la reunión, sino que es Vronsky, el otro Alexis. "Alejandrovich" debería ser sustituido por "Constantinovich".

SÉPTIMA PARTE
- Capítulo II, página, 825, línea 5: "Katerina Alejandrovna". Los múltiples nombres de la dulce Kitty (Katia, Kateñka) son variables, lo que me extraña es que aquí aparezca como "Katerina" cuando previamente se nos fue presentada como "Catalina Alejandrovna". Cuestión de traducción, quiero imaginar, pero se echa de menos la coherencia en este sentido, es decir: o siempre Katerina o siempre Catalina.
- Capítulo XIV, página 869, línea 23: "todos" por "todas".

Un verdadero placer releer esta novela de novelas, traída desde el principio del tiempo de todas las mujeres de mi generación, cuando éramos tan soñadoras como trágicas, deseosas de formar parte de una novela, de cualquier novela. La edad revela las verdades, las aposenta. Es éste un libro mayúsculo, sobresaliente. De los que nos sobreviven a todos.

Gratamente agradecida,
Julia

Cortesía de Julia, bibliotecaria de la isla.

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"Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desperación. Lo poseíamos todo, pero no teníamos nada;"
Historia de Dos Ciudades (1859) | Charles Dickens

sueños de syl

imagen de silvia

Mujer de ojos amarillos, mujer irreal, mujer soñada, mujer perdida, mujer arrodillada, suplicante; mujer espía, mujer-pájaro y mujer pantera; mujer gorda de ojos negros, mujer blanca y mujer negra; mujer artista, mujer cuyo canto atrapa a marineras y pescadoras en su búsqueda de tierras olvidadas, ya perdidas; mujer de libro, de historias contadas, anheladas; mujer ardiente, mujer canalla, mujer de cuadro, dibujada e imaginada, mujer de nadie, mujer mía; mujer que llora porque morirá en mis sueños, mujer que llora porque vivirá, eterna.

[Fundido en negro].

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imagen de silvia

"Todos los días te quedas aislado del mundo durante horas, habitando lo que has dado por denominar una burbuja sin aire, aunque debe haberlo porque estás respirando, pero es aire muerto, aire quieto durante siglos, y en ese ambiente sofocante muchas veces te sientes soñoliento, narcotizado hasta el letargo, y tratas de que no te venza el deseo de echarte a dormir en el suelo."
Invisible (2009) | Paul Auster

bípedos

trayecto
El niño Adrián piensa menudo rollo yo quiero ir a la piscina. Su madre al volante le repite que te pongas el cinturón o esta tarde no hay ordenador. Accede a regañadientes sacándole la lengua al aire ardiente de la siesta. Piensa quiero ser mayor. Piensa quiero tener catorce años como en el tuenti y no nueve. Cuando recojamos a mi amigo del tren vamos a casa y chateas con tus amigos del campamento, ¿vale? Se vuelve hacia él en un semáforo, adelanta una mano para buscarle las cosquillas perdidas. Vale mamá. Yo no tengo cosquillas mamá. Hola Adrián dice el amigo barbudo de mamá al sentarse a su lado. Ya no te acuerdas de mí con lo que te reías de chico. Te hacía así. Y sintió bajo los brazos cómo la electricidad única de aquellos dedos le hacía explotar, nueva, la risa primitiva de las cosquillas.
(microrrelato en 149 palabras)

primera vez
A la mañana siguiente se despertó temprano. Se miraba el cuerpo medio dormido cercano a la taza de café, esperando el despertar tranquilo de los domingos. Se acariciaba despacio las extremidades, tratando de encontrar alguna diferencia en los músculos, en la piel, diciéndose no es posible que no hayan quedado marcas de anoche. Como si el primer orgasmo infinito se hubiese emparedado en la habitación, ayudado por los brazos largos y amables que hicieron de chófer a su cuerpo achispado. Abrió las piernas y buscó entre ellas algún símbolo de realidad, restos del viaje, un mapa de la ruta recorrida, cualquier rastro con tal de asegurarse de que no lo había soñado. La incredulidad pastosa de su cuerpo adormilado fue sustituida por la impresión ante el espejo: observó cómo las arrugas de la almohada le habían tatuado en la frente una palabra inversa de cuatro letras.
(microrrelato en 148 palabras)

memoria
Con su chaqueta a cuadros de domingo sin misa Paquito regresa a casa con el periódico y el pan bajo el brazo derecho, siguiendo exactamente la misma ruta dominical de cada mes de cada año desde que era niño. Regresa lento a la casa donde nació, donde se casó, donde crió a sus hijos y donde murió su esposa. Arrastra un poco los pies al caminar para contarle al suelo que ya está muy viejo y muy cansado. Se detiene ante las escaleras que comunican con su casa para tomar aire y fuerzas y ánimo, pero las piernas se le quedan pegadas a la acera. Ha perdido, no sabe cuándo ni dónde, la memoria antigua necesaria que hace que su cuerpo sepa subir unas escaleras. Paquito se queda entonces muy quieto. Comienza a brotarle una lágrima al divisar, como un bulto, al vecino taxista aproximándose.
(microrrelato en 146 palabras)

bípedos

- ¡No soy un adorno para lucir en tus fiestas!
- ¿Ah, no? Como brillabas tanto...

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imagen de silvia

La ventana pantalla cinemática
reproduce su película inmortal
en los espejos.

La cinta se fragmenta a cada paso
y se barajan los episodios.
Los actores son siempre distintos.

Tú y yo actores anónimos
un día pasaremos ante el objetivo.
La calle llena el cuarto.

Los espejos acuarios
fluyen sus aguas turbias.

Encenderemos las baterias.
El cuarto se va por los espejos.

A toda luz mis palabras-reflectores
proyectan un film sentimental.

Poema escrito entre 1917-1936 por Lucía Sánchez Saornil

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imagen de silvia en casa de iván | imagen de iván

"Pero la luna emergió de las ramas negras y angulares, una luna redonda y llena, una viva confirmación de la victoria, y cuando Luzhin finalmente abandonó el balcón y volvió a su habitación, en el suelo se había formado un enorme cuadro de luz lunar, y en esa luz destacaba su propia sombra".
La Defensa (1930) | Vladimir Nabokov

bípedos

imagen de mc g mahedero

dos niñinas
se agarran de la manina y salen juntinas a caminar. No les han dejado festejar el domingo así que reciben el lunes como un regalino. Se visten, se arreglan la ropina, se peinan ya solas. Se lo gritan a todos: “¡Nos vamos a caminar!” y chasquean al salir los talones de sus zapatinos rojos de domingo en lunes. Una, dos, tres, cuatro veces.
Les brillan los ojinos cuando se miran una niñina a otra niñina, dueñas absolutas de su propio caminar de lunes atemporal. Saludan a algunos, que permanecen en su lugar y miran hacia otro lado, o hacia abajo, a sus quehaceres cotidianos que los atrapan. Hay quienes se unen a su camino, y las acompañan durante un trecho, algunas calles, manzanas, y hasta barrios enteros. Conversan. Comparten. Callan en los cruces de los semáforos.
Las niñinas desfilan las aceras con la libertad del viento, atravesando el aire que las compone, que las suma la una a la otra, siendo dos niñinas viento que avanzan, felices por el mero hecho de saberse avanzar.
Salen poco a poco de los límites inconcretos de la ciudad y se adentran en el laberinto de huertas que precede al aeropuerto. Se sientan a descansar en una piedra una niñina frente a otra niñina y juegan a cocacolaesasí bajo los aviones que aterrizan.
Luego, antes, o entonces, dentro de unos años atrás o adelante: un juzgado de papel, un restaurante ensayado, una celebración ibérica y una casa en las alturas que se repliega sobre sí misma, todo revelado como en una tira de negativos del mismo carrete. Saben que el presente sólo permite ser continuo, que existen conjugaciones verbales que jamás utilizarán porque son de libro, y sucede que la gramática de libro no importa allí en las huertas. Todo aquello lo saben y lo sentencian cuando chocan sus maninas entonando las canciones. A ratos se ponen de pie porque no se puede estar sentado cuando se juega a enlacalleveinticuatro, hay que alternar las agachadinas, y gritar mucho y reír mucho cuando pasa un avión.
La ciudad murmulla a lo lejos, los pueblos periféricos ondulan alrededor, y observan el mapa de huertas que vibra trazado como un dibujo de colegio, irregular y nervioso, con la fuerza de la inocencia y la ignorancia de las consecuencias de los rotuladores, la única conciencia que importa es que debajo de aquella habrá más hojas en blanco para pintarrajearlas con alpinos o cariocas.
Juntinas caminan las niñinas. Un, dos, tres, cuatro. Un, dos, tres, cuatro. Zapatinos rojos.
Atardece en las huertas y el sol brilla también en las carrocerías de los aviones. Nunca habrían pensado que un lunes pudiera ser tan increíble, tan sincronizado con la eternidad. Tanto viento, tanta luz, tantos brillos. Piden deseos y alzan los bracinos y aplauden cuando alcanzan a ver las ruedas del tren de aterrizaje desplegándose.
Entrelazan las maninas las dos niñinas y, sin decirse una palabra, asienten sus cabecinas suaves mecidas por la brisa interurbana, ya saben que no desharán el camino, que están hechas de viento que se desplaza y que el destino lo llevan dibujado en las suelas de los zapatinos. Corren como locas simétricas al divisar a un señor con un burrino y, al unísono, le preguntan pestañeando: “¿Sabe usted cuál es el origen de los calendarios?”

a Silvia y Asun, mañana

otras órbitas

imagen de iván

monomanías y sinopsis


imágenes de silvia

Madrugada. Interior. Bostezo. Erección. Café. Bostezo. Cigarro. Beach House. Cadena. Agua. Escalofrío. Espejo. Vaho. Farolas. Despertadores. Vecinos. Mañana. Exterior. Calle. Sol. Bufandas. Ojos. Almohadas. Arrugas. Llaves. Coches. Niños. Patrullas. Teléfono. Un jefe. Dos jefes. Plátano. Mandarina. Viento. Hojas. Gaviotas. Cigarro. Pan. Jamón. Café. Mediodía. Interior. Sofá. Sol. Pony Bravo. Escaleras. Escaleras. Escaleras. Escaleras. Escaleras. Escaleras. Tarde. Interior. Taller. Noticias. Teléfono. Voces. Máquinas. Ruidos. Puertas. Cierre. Noche. Exterior. Calle. Frío. Oscuridad. Té. Piernas. Patadas. Recuerdos. Patadas. Noche. Interior. Palabras. Olvidos. Humo. Ojos. Pasados. Reflejos. Presentes. Libros. Erección. Bostezo. Interior. Madrugada.

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"Después de cierto tiempo todo hombre es responsable de su rostro."
La caída (1956) | Albert Camus